ADMINISTRACIÓN CONTABLE Y FISCAL

¿Qué es la contabilidad fiscal?

La contabilidad fiscal es el control y supervisión de los compromisos y obligaciones tributarias de una empresa, se encarga de que la misma cumpla con el pago de impuestos correspondiente.

Cada empresa contará con un enfoque diferente en su tipo de contabilidad, dependiendo de múltiples factores como la naturaleza de esta, los productos o servicios que ofrece y el sector en el que participe.

La importancia de estos trámites, y la adaptabilidad del proceso a las normas impuestas por la contabilidad financiera, obliga a las sociedades mercantiles a contratar a un asesor contable y fiscal para resolver este tipo de documentación y presentarla ante las administraciones.

Objetivos de la contabilidad fiscal

  • Recoger la información económica de una empresa: Gracias a los servicios contables y fiscales que realizan las sociedades mercantiles a lo largo del año, se podrá recoger toda la información financiera, presupuestal y económica contable disponible por parte de las instituciones públicas.
  • Realización de informes: Una vez recopilados los datos necesarios, las entidades públicas podrán realizar informes completos con el fin de que los funcionarios puedan estudiar las situaciones económico-financieras de las empresas del sector y así poder determinar los impuestos que estas tendrán que pagar y los tributos a los que deberá hacer frente.

Beneficios de la contabilidad fiscal

  1. Dar cuenta oportuna de los movimientos contables y financieros

La contabilidad fiscal proporciona la evidencia y los soportes necesarios para que la autoridad en materia de impuestos (SAT) pueda dar seguimiento o auditoría a los movimientos de la empresa de forma transparente.

  1. Apego a las leyes cambiantes

Desconocimiento de los procedimientos, complejas reglas cambiantes, falta de actualización de los sistemas, distintas tecnologías y procedimientos manuales pueden dar al traste con el cumplimiento en materia fiscal y con ello acarrear sanciones o multas.

Es allí donde los expertos en el marco fiscal nacional pueden colaborar en el cumplimiento legal, brindar soporte a eventuales auditorías, facilitar la práctica de reglamentos vigentes y propiciar ajustes a los constantes cambios.

  1. Ahorrar y evitar errores

Entre más se conozcan las leyes y procedimientos tributarios, se tendrá mayor capacidad de adaptarte a través de procesos que impliquen menor inversión de tiempo y dinero. Allí se justifica de nuevo el criterio de los expertos.

  1. Automatización de la gestión

Desde que la facturación electrónica se volvió obligatoria, cada vez más procesos se automatizan y respaldan en la nube. Y la contabilidad fiscal es parte de ese cambio.

La gestión de gastos, compras, pagos, procesos de nómina y facturación electrónica se integran a través de las plataformas de gestión de recursos empresariales (ERP), que brindan el respaldo, seguridad, trazabilidad y transparencia que las regulaciones demandan para un fiel cumplimiento.

  1. Una comprensión más profunda del negocio

No todos los propietarios de micros y pequeñas empresas conocen las leyes fiscales, lo que redunda en lagunas y omisiones a nivel de finanzas e incluso administración.

El contador fiscal suple estas deficiencias y lleva de la mano hacia una mejor comprensión del impacto de los impuestos en las actividades diarias y su efecto incluso en los estados financieros del negocio.

Trabajar de la mano con un contador fiscal experimentado permite una visión distinta sobre la salud financiera de la empresa, identificar áreas de crecimiento y recibir advertencias tempranas de las áreas que ocupen correctivos o ajustes.

La contabilidad para efectos fiscales, se llega a integra a través de distintos medios como lo pueden ser  los libros, sistemas y registros contables, papeles de trabajo, estados de cuenta, cuentas especiales estando trabajando a la par con otros medio de almacenamiento de datos, los equipos o sistemas electrónicos de registro fiscal y sus registros, los documentos comprobatorios de los asientos respectivos, así como toda la documentación e información relacionada con el cumplimiento de las disposiciones fiscales, la que acredite sus ingresos y deducciones, y la que obliguen otras leyes.

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